



Mayahuel, Quetzalcoatl y el Maguey. |
Hablar del Tequila y el Mezcal es adentrarse en las raíces del alma mexicana. El Maguey es planta cosmológica, incluso origen del nombre nacional: metl-ixtli: en el ombligo del maguey; algo así, como si todos los mexicanos hubieran brotado de esta planta prodigiosa. Decían los cronistas de la Nueva España, al res- pecto de esta especie botánica, que: da agua y vino y aceite y vinagre y miel y arrope e hilo y aguja y otras cien cosas... No extraña que la propia Virgen de Guadalupe reflejara su imagen milagrosa en un ayate tejido con fibras del maguey, que apareciera aureolada por una suerte de pencas de esta planta y que tenga a sus pies la Luna que representa el origen divino y acuático de Mayahuel; la diosa que fue inmolada para nacer como esta planta. Por eso el Tequila es mucho más que una bebi- da alcohólica o un simple destilado, es una suerte de Ambrosía o Néctar divino en todo similar al que prometían paraísos de otras religiones o creencias. En algunos lugares donde se procesan y hornean los cabezas destinadas a la posterior fermentación, un indígena, consciente de la trascendencia de este proceso, cuasi religioso, permanecía cantando a las plantas que iban transmutándose a través del fuego en el elixir final que después escanciamos como tequila en todos los rincones del planeta. Incluso Quetzalcóatl fue protagonista e inductor en la seducción de Mayahuel para que bajara a la tierra a procrear esta planta; quizás por ello, otros dioses vengativos consiguieron embriagarlo con este mismo licor de su autoría, para desterrarlo de Tula, donde reinaba sabia y piadosamente. Así, cuando Cortés llegó a la corte de Moctezuma II -que creyó ver en él la encarnación de Quetzal- cóatl- fue obsequiado con un banquete regado con el antecesor del Tequila que era bebida muy sa- grada por aquél entonces. Del Tequila Caporales podríamos resaltar esta misma herencia y patrimonio; una bebida realizada con los más refinados procedimientos de elabora- ción para llevar hasta su mesa la esencia del alma mexicana. |
La Diosa Mayahuel se inmoló para en- gendrar la prodigiosa planta del Maguey. |
Los Tlachiqueros eran personajes de alto rango en la sociedad azteca. |